jueves, 7 de junio de 2007

El movimiento estudiantil, la vieja política y la construcción del país nuevo:

A SEGUIR LUCHANDO DE MANERA DISTINTA, PARA SEGUIR LOGRANDO RESULTADOS DISTINTOS Y POSITIVOS

Propuestas de los dirigentes estudiantiles y comunitarios de Paso a la Nueva Democracia a los jóvenes estudiantes, los jóvenes periodistas, los jóvenes trabajadores de los medios, y a todo el pueblo venezolano.





El pueblo venezolano (todo el pueblo, chavistas, opositores e independientes) ha visto con esperanza y simpatía la irrupción de un nuevo movimiento estudiantil, que levanta banderas de unidad, que enarbola un discurso ético, que reivindica derechos para todos.

Sin embargo, en las dos orillas del oscuro caño de la vieja política, acechan caimanes que ansían que este alentador movimiento, que en semanas ha logrado renovar el panorama social y político del país, se desgaste, se disuelva… o se estrelle.




Si. Hay que decirlo, porque es la verdad: Tanto en el gobierno como en la oposición convencional, hay elementos que “están ligando” que el movimiento estudiantil fracase, se anule o “se aplaque”. Desde el gobierno, porque saben que el movimiento estudiantil es un adversario sin rabo de paja, al que no pueden descalificar acusándolo de ser “cómplice del pasado”; Desde la oposición convencional, porque desean recuperar el protagonismo del que han sido desplazados por los jóvenes estudiantes, los jóvenes periodistas y los jóvenes trabajadores de los medios, unidos en la alianza espontánea que se dio al calor de la lucha por la libertad de expresión.



Unos y otros, rojos y desteñidos, los caimanes de la vieja política se equivocan. Esta lucha de los estudiantes, de la juventud venezolana, del pueblo todo, no se dirige al desgaste, y mucho menos a la derrota. Después de haber tomado la calle, aquí no se plantea retirada alguna. Aquí lo que viene es el desarrollo de una nueva unidad venezolana, de una nueva mayoría nacional para avanzar en la construcción de un país más justo en democracia y libertad, para incluir sin excluir a nadie, para devolver y reconocer derechos sin atropellar ni vejar a nadie.


Pero que la movilización estudiantil y popular no se desgaste pasa por capitalizar logros que ya están a la mano: En primer lugar, hay que consolidar la alianza de jóvenes estudiantes-jóvenes artistas-jóvenes periodistas, que ofreció al país un nuevo rostro, lejano a las caras cansadas de los burócratas del gobierno, y distante también del desgastado elenco de la oposición convencional. Este nuevo actor social (con credibilidad, con capacidad de movilización, con pegada) puede ser el punto de partida de la construcción de un amplio movimiento que, en vez de intentar “ganar” en el esquema de la confrontación polarizada, supere el enfrentamiento de pueblo contra pueblo promoviendo la unidad y la reconciliación entre los venezolanos.




En segundo lugar, en la misma dirección apuntada anteriormente, hay que promover la relación entre ese nuevo actor y las comunidades –chavistas y no chavistas- de los sectores populares, que han mostrado comprensión, simpatía o abierto apoyo hacia los estudiantes. Para eso hay que tener claro que esta lucha NO es de “oposición contra gobierno”, de “chavistas contra opositores”, sino de venezolanos unidos POR el cumplimiento de los derechos democráticos establecidos en la Constitución.




En tercer lugar hay que tejer una red de comunicación popular y estudiantil que venza la censura. Globovisión, la todavía activa Gerencia de Prensa de RCTV, decenas de televisoras regionales, centenares de emisoras de radio y miles de páginas web, alimentadas por centenares de miles de “corresponsales alternativos” (estudiantes universitarios y dirigentes comunitarios de los barrios reporteando vía mensajería de texto a través de sus teléfonos celulares), podemos constituir un formidable instrumento que de verdad democratice la comunicación.

Así Venezuela podrá seguir luchando –con fuerza creciente, sin desgaste- por la reapertura de RCTV, por la democracia y la Constitución.




sábado, 24 de marzo de 2007

Reunión de PASO en Carabobo

El pasado sábado 24 se produjo una reunión especial de Paso a la Nueva Democracia en Valencia, con la presencia de compañeros de Carabobo, Portuguesa y Cojedes. Organizada por Antonio Espinoza y la dirección regional de PASO-Carabobo, contó con la presencia de Andrés Eloy León, coordinador nacional de PASO, y de Jesús Torrealba, coordinador del movimiento social Radar de los Barrios.

El diario NOTI-TARDE reseñó de esta manera la jornada:

"Chávez sólo agudiza el capitalismo de Estado"

Valencia, marzo 23 (María Gabriela Valero P.).-

Jesús Torrealba, coordinador del movimiento social Radar de los Barrios e invitado por"Paso a la Nueva Democracia" a una reunión de esa organización celebrada en Carabobo, señaló que "no basta con decir que lo que está haciendo el presidente Hugo Chávez no es socialismo, efectivamente no lo es, él sólo hace una agudización del capitalismo de Estado que siempre ha existido".

Además sostuvo que a nivel regional y nacional se ha generado una serie de acciones que a su vez originan debates entre, por ejemplo, el Presidente de la República y las cúpulas del Partido Patria para Todos (PPT), Podemos y el Partido Comunista de Venezuela (PCV).

-Se nota la inmensa distancia que existe entre una dinámica conflictiva y la realidad del pueblo, incluso los militantes del oficialismo, han demostrado que en muy poco tiempo las instituciones de la democracia venezolana, surgidas en el seno de la constitución de 1999 envejecieron bruscamente.

Ante esto, Torrealba sostuvo que existe una preocupación al opinar que "la política en Venezuela se transformó en un teatro sin gente porque ninguno de esos debates tiene que ver con los hechos reales de la vida cotidiana del ciudadano, como el tema del desempleo, la inseguridad, la salud o la educación, lo que crea una fractura cada vez mayor entre el discurso institucional y la realidad social".

Aseveró que existe una necesidad de construir un referente que permita orientar al país, "de lo contrario iríamos a un proceso de disolución social".

Motivado a ello, han comenzado a construir lo que denominan "Corriente por la Revolución Democrática" conformada por Chavistas críticos frente al gobierno, y por disidentes del "egoísmo que ha caracterizado hasta ahora la dirigencia convencional de la oposición".

Destacó que actualmente trabajan focalizados en tres aspectos fundamentales, los cuales tienen que ver con darle prioridad absoluta a la lucha social, al considerar que el Chavismo burocrático se olvidó en muy poco tiempo el cómo llegar a los barrios.

En cuanto a los sectores de oposición, señaló que quienes la conforman, olvidaron la realidad de los sectores populares, por lo que aseguran que el primer instrumento tiene que ver con privilegiar de manera absoluta lo que es la lucha social.

En segundo lugar la superación del sectarismo, al considerar que el gran éxito del actual gobierno tiene que ver en la división de los venezolanos. Entretanto, el tercero tiene que ver con la construcción de un proyecto alternativo al considerar que existe una falla fundamental en lo que hasta ahora ha sido la oposición; "no basta con decir que lo que ha hecho Chávez es malo, hay que decir lo que consideramos, como ciudadanos, que es lo que se debe hacer".

Por su parte, Antonio Espinoza Miembro de la Dirección Nacional de Paso a la Nueva Democracia, sostuvo que en Carabobo, se estudia la posibilidad de abrir un debate con organizaciones políticas que aún persisten y organizaciones comunitarias para conformar un poder popular y a través de ello, luchar contra el militarismo y no regresar al pasado, basados en una opción popular en la que puedan participar, en la que crean y en la que puedan participar.

jueves, 22 de marzo de 2007

Chavistas críticos y opositores de los barrios presentan juntos nueva corriente



La Corriente por la Revolución Democrática:
ni competimos con la oposición, ni nos obsesionamos con el chavismo
¡Apostamos por el pueblo!

Quienes creemos en la necesidad de una auténtica revolución democrática en Venezuela; quienes consideramos que el verdadero socialismo o es democrático o no es socialismo; quienes estamos persuadidos de que la moral y la conducta de un auténtico republicano, más aun, de un auténtico revolucionario, son incompatibles con el culto a la personalidad y con el militarismo; Quienes estamos convencidos de que el progreso popular y el acceso del pueblo a la justicia son más importantes que cualquier prejuicio ideológico, hemos decidido construir, junto a muchos otros, una Corriente por la Revolución Democrática, una plataforma en la que podrán participar individuos, dirigentes comunitarios, luchadores sociales y combatientes políticos, sin renunciar por ello a las organizaciones, partidos u ONG´s a las que pertenezcan originalmente, pero que deseen encontrarse con otras personas y grupos que, como ellos, quieran luchar con y por el pueblo.

En la primera reunión de la Corriente por la Revolución Democrática, los dirigentes comunitarios Coromoto Pérez (Fila de Mariches), Luis Hernández (El Valle) y Ana Silva (La Vega).
Existen venezolanos que, aunque son críticos frente al gobierno, no se sienten expresados en lo que hasta ahora ha sido la oposición; también hay venezolanos que simpatizan aun con el presidente, pero están cada vez más enfrentados a la decepcionante realidad del gobierno. La Corriente por la Revolución Democrática aspira a ser el espacio en el que todos esos venezolanos podamos encontrarnos, no para “oponernos” o “apoyar” a alguien, sino para apostar por el pueblo y por este país, que es de todos.
En este sentido es importante definir que la Corriente por la Revolución Democrática no nace para competir, sustituir o enfrentar a “la oposición” convencional. Con ese sector cooperaremos en lo que estemos de acuerdo, y en lo que no sencillamente “no nos engancharemos” en debates estériles.

Nicolas González, dirigente comunitario de La Candelaria, y Fabricio Briceño, Delegado Estudiantil ante el Consejo Universiario de la UCV.

También es fundamental precisar que la Corriente por la Revolución Democrática no nace obsesionada por el chavismo o el antichavismo. Chávez es el presidente de todos los venezolanos (por lo que le reclamamos que se comporte como tal), y es un dirigente al que reconocemos algunos logros, como haber colocado a los pobres, aunque sea retóricamente, en el centro del debate nacional. Tenemos también con él muy importantes diferencias, como las referidas a la ineficacia, autoritarismo y corrupción de su gobierno. No somos nosotros, entonces, ni es nadie en el pueblo quien tiene que definirse como “chavista” o “antichavista”. Es el presidente de la república quien tiene que definirse frente a la realidad, no con discursos sino con hechos: o está con los ladrones, con los corruptos, con los ineficaces que pululan en su entorno y minan desde hace ocho años ya su gobierno, o está con el pueblo. Nosotros estamos definidos con el pueblo, desde que nacimos.

Dámaso Lugo y Jesús Torrealba, del Radar de los Barrios; Jesús Ghershi, dirigente estudiantil de la UCV y dirigente comunitario de la Parroquia San Pedro; Andres Eloy León, ex concejal metropolitano y coordinador de Paso a la Nueva Democracia y Andrés Bello, dirigente comunitario de la Parroquia La Vega y coordinador de Primero Justicia en Caracas.

Vienen tiempos importantes en nuestro país. Tiempos en los que habrá que escoger entre quedarse estancados en las peleas del presente, regresar a los vicios del pasado o construir el mejor futuro posible Y en ese tiempo que viene no será ningún caudillo ni ningún grupo, sino la poderosa corriente del pueblo quien tendrá la última palabra.

Firman:

Ana Silva
Dirigente chavista de base, parroquia La Vega

Andrés Bello
Coordinador de Primero Justicia en Caracas

Coromoto Pérez
Vocera del Consejo Comunal del Barrio Apolo 8, Fila de Mariches

Gina González
Dirigente chavista de base, vocera del Consejo Comunal del Barrio 19 de Marzo, Caricuao

Luis Hernández
presidente de la Asociación Civil Gente de El Valle

Andrés Eloy León
Ex concejal metropolitano, coordinador nacional de Paso a la Nueva Democracia

Zhamanta Méndez
Dirigente comunitaria del 23 de Enero

Jesús Ghershi
Dirigente Comunitario de la parroquia San Pedro

Oswaldo Pacheco
Activista comunitario del barrio El Calvario, El Hatillo

Nicolás González
Dirigente comunitario de La Candelaria

Fabricio Briceño
Delegado estudiantil ante el
Consejo Universitario de la UCV

Jesús Torrealba
Coordinador de la Asociación Civil Radar de los Barrios


sábado, 17 de marzo de 2007

PASO EVALUA VOTAR "NO" O LLAMAR A LA ABSTENCION EN REFERENDO CONSTITUCIONAL

“Al organizar con fondos de la Alcaldía, con publicidad de la Alcaldía y en espacios físicos de la Alcaldía un evento público para discutir “la caracterización y proceso de creación del Partido Socialista Unido”, el Alcalde Freddy Bernal ha incurrido en un evidente y flagrante acto de corrupción”.

Así lo denunció Jesús Torrealba, coordinador de la Asociación Civil Radar de los Barrios, al intervenir en un foro convocado por Paso a la Nueva Democracia sobre referendo revocatorio y reforma constitucional.

Torrealba afirmó que “a los caraqueños no nos importa si el Alcalde quiere organizarse políticamente en un partido, en una tribu, en una pandilla o en una secta de aduladores. Ese es su problema. Pero lo que no puede hacer es utilizar el dinero de todos los caraqueños para una actividad partidista. Eso está prohibido por la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. Debe ser por cosas como esas que los burócratas quieren reformarla, cuando el pueblo lo que quiere es que se cumpla”.

Al referirse al tema de los referendos revocatorios, el vocero se solidarizó “con dos grupos chavistas: Con el gobernador Didalco Bolívar, pues (aunque creemos que él en Aragua ejerce el poder con el mismo estilo personalista y autoritario de Chávez), tiene razón al afirmar que el Referendo Revocatorio es un derecho constitucional de los venezolanos y no un arma arrojadiza de la lucha interna de las cúpulas del chavismo”.


Con el otro sector que Torrealba expresó solidaridad fue con el “Comando Maita”, un grupo chavista de base que solicitó activar el referendo revocatorio contra Bernal: “La acción del Comando Maita pone de manifiesto que quizá el único punto en que estamos de acuerdo todos los caraqueños, de todos los partidos y tendencias, es en que Bernal y Barreto han fracasado como gobernantes, y Caracas necesita tener gobierno, un buen gobierno”.

Sobre el tema de la Reforma Constitucional, Torrealba adelantó que dirigentes sociales y políticos “tanto chavistas como opositores” de la Gran Caracas, están “evaluando la posibilidad de llamar a votar NO o abstenerse en el referendo sobre reforma constitucional”, pues a su juicio para resolver los problemas de abastecimiento, inseguridad, desempleo y falta de vivienda "no hace falta una nueva Constitución. Lo que hace falta es trabajo honesto, ética en gobernantes y gobernados, y que se cumplan las leyes, no que se estén reescribiendo cada vez que alguien tiene un capricho, un negocio o una ambición".

lunes, 26 de febrero de 2007

MANIFIESTO DE VARGAS A TODA VENEZUELA

Profesor Carlos Texeira, Coordinador de Paso a la Nueva Democracia en el Estado Vargas
e integrante de la plataforma unitaria que agrupa a numerosos sectores sociales y políticos de ese estado.

Nosotros, miembros de la sociedad varguense y animados por nuestra herencia libertaria, autonómica y regionalista que amalgamó nuestro gentilicio litoralense, nos dirigimos a todo el pueblo venezolano, a los poderes constituidos y a la recién nombrada comisión presidencial a objeto de la reforma constitucional, para exponer lo siguiente:

PRIMERO: Aceptamos la invitación del ciudadano presidente de la República Hugo Chávez Frías para debatir públicamente cualquier propuesta de reordenamiento territorial cuyos objetivos estén orientados hacia las siguientes derivaciones:

* Cumplir y profundizar la descentralización prevista en la Constitución de la República Bolivarian de Venezuela, lo cual habrá de traducirse en la ampliación de transferencias de competencias y recursos a los gobiernos regionales, municipales e instancias de organización y participación popular, para atender con mayor eficiencia y en tiempo real (desde estas instancias), las demandas de solución a problemas básicos de la población varguense, a saber; mejoramiento de red hospitalaria y ambulatoria, construcción y rehabilitación de planteles escolares, capacitación y actualización docente, construcción de nuevos urbanismos (viviendas) que supere nuestro actual déficit habitacional del año 1999, suministro permanente de agua potable y canalización y tratamiento de aguas servidas, suministro del servicio eléctrico a todas las zonas rurales y agrícolas, reducción de los índices de inseguridad ciudadana, promoción masiva de las actividades culturales, deportivas y de recreación en general, generación de empleos sustentables y mejoramiento de ofertas de estudios superiores para la juventud varguense, etc. Todo ello con el fin de fortalecer el poder popular local e institucional y mejorar la calidad de vida de todos los varguenses y venezolanos en general.

* Subsanar y corregir límites geográficos que simplifiquen y faciliten el desenvolvimiento cotidiano social, económico, legal y político territorial de los grupos de habitantes y sectores que no valoraron ni tomaron su realidad y dinámica vital, obstaculizando su relación y ejercicio de deberes, obligaciones y derechos, tales son los casos de los habitantes del pueblo del junquito, el archipiélago de Los Roques y habitantes de sectores montañosos al noreste de Caracas, quines reciben diversos servicios públicos y de abastecimiento alimentario desde Vargas, pero están adscritos jurídico y territorialmente a otras entidades que no brindan atención alguna a estos ciudadanos.

* Fortalecer el poder ciudadano y popular creando nuevos municipios y parroquias que atiendan y administren las políticas públicas que resuelvan problemas primarios de la población, de esta manera superamos la actual yuxtaposición y solapamiento de autoridades y competencias que se observan y que se desprenden de la existencia de dos autoridades con figuras políticas, jurídicas y administrativas que actúan y abarcan sobre el mismo ámbito territorial y poblacional, es decir, Estado Vargas y Municipio Vargas.

SEGUNDO: Desde 1998 fuimos elevados a Territorio Federal Vargas y desde 1999 al nuevo status político-jurídico-territorial de Estado Vargas, reivindicándose históricamente a nuestra región litoral y costera, cuna y faro de independentistas, revolucionarias y libertarias de Gual y España, Josefa Camejo, Leonardo de Cáceres, Carlos Soublette, Andrés Navarte y el gran civilista Dr. José María Vargas, son abundantes los testimonios históricos que señalan a nuestra capital La Guaira y sus pobladores, como los primeros defensores de la integridad territorial venezolana cuando eran atacadas sus costas por piratas y bucaneros, inclusive destácase el derecho autonómico de La Guaira cuando con el nacimiento de la primera República en 1811, se crea el cabildo de La Guaira, para posteriormente en veintiún años de creada la República de Venezuela (1851), nuestra región llegó a administrar sus asuntos locales a través de dos Concejos o Cabildos: El Cantón de La Guaira que abarcaba las poblaciones de La Guaira, Macuto, Caraballeda, Naiguatá y Caruao y El Cantón Maiquetía (Aguado), integrado por Maiquetía, la actual Catia La Mar y las parroquias Tarma y Carayaca, así evolucionaba el poder local de los litoralenses de Vargas, hasta que en 1904 Cipriano Castro decreta su desaparición, para que en 1909, Juan Vicente Gómez restituyera los departamentos Vargas y Libertador.

Evolucionamos sí, como un apéndice del Distrito Federal, pero la mezquindad de quiénes querían seguir manifestándonos como su patio trasero y de espacio privilegiado para su recreación y en clubes marinos, tuvieron que escuchar las voces de Vicente Gonzáles Macías, Rafael Martínez Salas, Atilano Hidalgo, José (Pepe) Cabrera, Ventura Gómez, José Galindo y muchas otras personas del pueblo llano quienes instituyen la celebración del día de La Guaira, hasta que en enero de 1987 renace el Municipio Vargas y comenzamos a ser beneficiados directos con recursos provenientes del situado nacional, lo cual se tradujo en la creación de una infraestructura de servicios municipales que ha sido de gran utilidad para el pueblo varguense: el centro de salud de Macuto, Corporación de servicios municipales, Ingeniería Municipal, Dirección de Rentas Municipales, Catastro, Policía Municipal, Servicio de Aseo local, elaboración de ordenanzas de publicidad, espectáculos públicos, industria y comercio, mantenimiento y ornato de la ciudad, alumbrado público, entre otros tangibles beneficios.

Por todo lo anterior resultaba injusto que desde el poder central se nos mirara como un simple lugar de esparcimiento y recreación para los sofocados por el humo y concreto capitalino o como la sede de un puerto y un aeropuerto por donde salen y entran personas y mercancías, ¡no! somos mucho más que un sitio de paso y recreación, por ello es que en junio de 1996 el extinto congreso aprobó estudiar la reforma de ley del distrito federal que condujo a que en abril del año 1998 el parlamento nacional aprobara la creación del Territorio Federal Vargas mediante Ley Orgánica, la cual fue objetada por el Ex Presidente Rafael Caldera y que solo promulgó por dictamen del TSJ que así se lo impuso el 28 de mayo de 1998, para júbilo y satisfacción del pueblo varguense que quería y quiere ser protagonista de su desarrollo y bienestar regional.

TERCERO: Argumentos desde el punto de vista histórico y de maduración política, económica, cultural y social de Vargas, operaron y operan a favor de la creación y vigencia del Estado Vargas, pero también contamos con la base material que soporta y proyecta al mismo. Somos el espacio geográfico donde el transporte marítimo y aéreo de mercancías y personas con mejor ubicación frente al Caribe y puerta de entrada de Sur América y más cercano al paso trasatlántico de Panamá, poseemos más de 160 Km de costas que han sido escasamente aprovechadas pero que generan unidades de producción acuática y pesquera, nuestra vocación turística e infraestructura hotelera y gastronómica se combinan con nuestras playas y clubes, generando miles de empleos sustentables y dinamizadores de la economía regional, nuestra población supera los 450 mil habitantes, por encima de estados como Apure, Amazonas, Delta Amacuro y similares a estados como Cojedes, Barinas y Yaracuy, entre otros.

Contamos con una red de monumentos y cascos urbanos históricos, con más de trescientos planteles escolares desde preescolar hasta el ciclo diversificado y profesional, somos sede de la Universidad Marítima del Caribe y tenemos núcleos de otras seis universidades nacionales, más un instituto universitario tecnológico privado, tenemos comunicación directa y de intercambio permanente con más de 8 millones de habitantes de la región capital, mantenemos y explotamos la agricultura, la pesca, la avicultura, el turismo de montaña y lo más importante; nuestra gente que tiene apego por su tierra, que estudia, lucha y trabaja día a día por superarse y ayudar a Vargas y a Venezuela.

CUARTO: Cuando la naturaleza desató su fuerza hídrica destructora en el año 1999 contra el territorio litoralense, nuestro naciente estado no disponía de infraestructura institucional y de servicios propios, era mínima su capacidad operativa, material y financiera (54 millardos de presupuesto anual), imponiéndose entonces una gestión pública que declaró la emergencia regional y las acciones que ayudarían a las víctimas y a la sobrevivencia de nuestro estado, fue así que nuestro orgullo regionalista y gran sentido de pertenencia se impuso por encima de lo que significó ver devastados barrios, urbanizaciones, puentes arrasados, vialidad destruida y el colapso de red de servicios públicos y privados, fuentes de empleos desaparecidas por la furia de las aguas y la montaña hecha de inmensas rocas y barro sepultador de vidas y sueños que recién comenzaban.

Contra ese dantesco cuadro, contra todo pronóstico de expertos sociales, técnicos e ingenieros que hasta nos querían declarar “campo santo”, nos erguimos inspirados por ese extraordinario arraigo, orgullo regionalista y pasado histórico glorioso, para reiniciar el largo y difícil camino de recuperar nuestros espacios vitales y reconstruir el tejido social varguense que encontró grandes y buenos aliados en los organismos internacionales de ayuda humanitaria, el gobierno nacional y en los distintos gobiernos regionales y municipales que han conducido los destinos del pueblo y región varguense, de allí que ha diferencia de otros estados del país, somos el más pequeño en territorio, cierto, pero somos el más grande en coraje y orgullo de su gente que hoy exige, se nos permita seguir construyendo nuestro propio futuro regional como estado provisto de todas sus competencias constitucionales y legales.

Solo de esta manera, será posible alcanzar el máximo de bienestar colectivo varguense y de alegría y disfrute de quienes nos visitan y toman como destino turístico o de recreación, los espacios acuáticos, costeros, montañoso o para el contacto y conocimiento de nuestro rico acervo histórico y cultural.

QUINTO: Gozamos de estabilidad social, política y económica en nuestro estado, pese a las naturales diferencias de enfoques y visiones de desarrollo regional y hasta por la recurrente aparición de diatribas políticas, jamás nos hemos planteado retroceder en lo alcanzado y disfrutado por nuestra población desde el surgimiento del Estado Vargas. Atrás quedó el tiempo en el que hasta para lograr el simple ingreso de personal obrero, técnico y profesional en las escuelas, hospitales y ambulatorios, policía regional, bomberos, etc, inexorablemente había que tramitar con zancos y paciencia china ante burócratas capitalinos, llenos de responsabilidades y prioridades donde Vargas y sus necesidades ocupaban el último lugar de su atención.

Mientras la actitud negligente, indolente e indiferente del burócrata metropolitano era vencida por las calles y despachos oficiales, se desconocía con velado desprecio, la capacidad profesional y técnica del recurso humano que incubaba en su pensamiento la concretada idea de mostrarse aptos para el ejercicio pleno, diligente y eficiente de las funciones públicas y privadas: hemos formado en las distintas universidades del país, cientos de jóvenes varguenses capaces, para construir con gran compromiso regional y nacional, el mejor futuro democrático, haciendo realidad los sueños de igualdad y bienestar social para Vargas y Venezuela toda.

Bueno es recordar que aun con las observaciones, críticas, carencias y limitaciones objetivas que padecemos los varguenses, sin embargo hoy superamos con creces todos los indicadores de gestión pública registrados hasta el año 1998, último año en el que se extinguió el tutelaje y dependencia del Distrito Federal, basta leer las estadísticas de cobertura escolar, rehabilitación de planteles escolares, capacitación docente, atención hospitalaria y ambulatoria (dotación de insumos y personal), tramitaciones tributarias, registros civiles, estímulo a la producción agrícola, pesquera, cooperativas y microempresarios, apoyo a trabajadores de balnearios y pequeños y medianos comerciantes, creación de policía estadal, etc.

SEXTO: Nos negamos a ser un estado, cuya población y liderazgo político, social, deportivo, cultural, empresarial y fuerza laboral, sea castrado de nuestro legítimo derecho a soñar y trabajar por mejores estándares de vida y realización para nuestra comunidad varguense, siempre dispuestos a brindar la mejor atención y especiales afectos a quienes saben de nuestros sueños y esperanzas que comienzan en la puerta de entrada a Venezuela y se pasean por las montañas del Ávila luego de bañarse en el inmenso mar Caribe para finalmente sembrarse y germinar en esta tierra de Vargas, cuna de las ideas libertarias y revolucionarias de América.

Solo esperamos y demandamos la comprensión y solidaridad de quienes hoy desde distintos escenarios constitucionales e institucionales, nos invitan a promover el debate colectivo (que asumimos públicamente), sobre propuestas de reordenamiento territorial y de cómo construir un mejor país, inclusivo y profundamente democrático, digno heredero de las glorias de nuestros libertadores: la nueva Venezuela se levanta y construye mejor con la fuerza, el talento y capacidades creadoras de todos los venezolanos desde sus distintas regiones, estados, municipios y localidades.

¡VIVA EL ESTADO VARGAS!, ¡VIVA VENEZUELA!
¡PODER POPULAR CON MÁS DEMOCRACIA Y DESCENTRALIZACIÓN!

lunes, 12 de febrero de 2007

CREADO MOVIMIENTO PRO RESCATE DE CARACAS


“Los pésimos gobernantes que tenemos le harán a la ciudad todo el daño que los ciudadanos permitamos. Por eso tenemos que pasar de la queja y la denuncia a la organización y movilización de los caraqueños”, concluyeron los asistentes al foro “Caracas sin gobierno ¿Qué podemos hacer los ciudadanos?” organizado por la Asociación Civil Radar de los Barrios.

“Caracas fue una ciudad de vanguardia en América Latina a principio de los años 60, y puede volver a serlo ahora en los años 2000. Los problemas que confrontamos los caraqueños no tienen su origen en nuestro código genético, ni en una maldición bíblica. Los problemas de seguridad, vialidad, equipamiento urbano y deterioro de nuestro patrimonio físico y espiritual son el resultado de errores concretos cometidos por funcionarios concretos, errores y dinámicas negativas que pueden y deben ser revertidas por la acción organizada de los ciudadanos”.

Así lo afirmó la arquitecto y urbanista Hannia Gómez , presidenta de la Fundación para la Memoria Urbana, en el foro “Caracas sin gobierno, ¿Qué podemos hacer los ciudadanos?”, organizado por la Asociación Civil Radar de los Barrios. La activista por la defensa del patrimonio físico y espiritual de la ciudad enfatizó que “los pésimos gobernantes que la ciudad ha tenido en el pasado y en el presente le harán a Caracas todo el daño que los ciudadanos les permitamos que hagan. Por eso tenemos que pasar de la queja y la denuncia a la organización y movilización”.

Por su parte el coordinador de la Asociación Civil Radar de los Barrios, Jesús Torrealba, anunció que “la conclusión más importante del evento fue integrar el equipo promotor del Movimiento Pro Rescate de la Gran Caracas, como una instancia de encuentro en la que profesionales de distintas disciplinas, gremios laborales, líderes comunitarios y dirigentes sociales puedan apoyarse mutuamente en sus respectivas luchas, y a la vez avanzar juntos en la construcción de un diagnóstico de los problemas de Caracas y de una visión compartida de cómo enfrentarlos y resolverlos”.

De esta plataforma forman parte en principio, además de Gómez y Torrealba, la profesora Luis Rada, presidenta del Sindicato de Educadores adscritos a la Alcaldía Metropolitana; Laura Vaamonde, directiva del Sindicato de Trabajadores de Hospitales y Clinicas de la Gran Caracas; Jim Albornoz, presidente del Sindicato de Libreros de Caracas y coordinador de los trabajadores informales de la Gran Avenida de Sabana Grande; José Báez, ex concejal y dirigente social del Municipio Sucre; Jesús Ghersy, dirigente estudiantil de la UCV y dirigente comunitario de la parroquia San Pedro; Nicolás González, directivo del Sindicato de Trabajadores Gráficos y dirigente vecinal en la parroquia Candelaria; Oswaldo Pacheco, profesor universitario y dirigente social en el barrio El Calvario de El Hatillo; Ramón Torrealba, sargento jubilado de la Policía Metropolitana y coordinador de los jubilados de todos los entes adscritos a la Alcaldía Mayor, y Maruja Delfino, ex directora de la Escuela de Estudios Políticos de la UCV y ex integrante de la Fundación Plan Estratégico para Caracas, entre otros luchadores sociales, dirigentes laborales y activistas comunitarios.

jueves, 8 de febrero de 2007

Fallas de los alcaldes no son imputables a las alcaldías como institución

CUALQUIER DECISION SOBRE CARACAS DEBE PASAR POR REFERENDO POPULAR

Andrés Eloy León, coordinador nacional de PASO, ex concejal metropolitano y miembro del equipo promotor del Movimiento Pro Rescate de Caracas, advierte que “sólo con un proyecto para la ciudad y con una ciudadanía movilizada apoyando ese proyecto podremos frenar y revertir el agudo proceso de deterioro de la Gran Caracas”.


“ Si al gobierno se le ocurre tomar decisiones sobre la estructura de Caracas al amparo de la Habilitante, o en circos excluyentes como el llamado parlamentarismo de calle, se va a enfrentar a una ciudad que ya aprendió que aceptar pasivamente las imposiciones tiene un costo demasiado alto. Cualquier decisión sobre Caracas debe pasar por Referendo popular”. Así lo afirmó Andrés Eloy León, ex concejal metropolitano y miembro del equipo promotor del Movimiento Pro Rescate de la Gran Caracas, una plataforma de encuentro de dirigentes sociales cuya primera actividad será el foro “Caracas sin gobierno ¿Qué podemos hacer los ciudadanos?”, que se realizará ese viernes 9 a las 10 am. en el piso 3 del Ateneo de Caracas.

Enfatiza León que “la discusión abierta por el Presidente de la República sobre Caracas y su estatus político-territorial es una oportunidad para realizar un debate ciudadano necesario, que pueda arribar a conclusiones positivas”, pero señala que “el debate debe hacerse de verdad. Las propuestas de Barreto, las de Carriles Radonsky y todas las que surjan deben ser discutidas en forma abierta y desprejuiciada, en escenarios de verdadera participación popular”.

El foro “Caracas Sin Gobierno ¿Qué podemos hacer los ciudadanos?” tendrá como ponentes al arquitecto Willian Niño Araque, a la presidenta de la Fundación por la Memoria Urbana Hannia Gómez, a representantes de los buhoneros, de los educadores, de los trabajadores de la salud, de comunidades organizadas de clase media y de comunidades organizadas de barrios populares. “La idea”, subraya León, “es promover el encuentro entre actores diversos, que tengan los recursos necesarios para articular una propuesta para la ciudad, y que además tengan la fuerza social para luchar por ella. Esa es el propósito de este movimiento ciudadano por el rescate de la Gran Caracas, cuya construcción hemos iniciado”.

Descarta el ex concejal metropolitano que los problemas de la ciudad se puedan resolver mediante “expedientes administrativos”, como la eliminación de alcaldías. “No se pueden ocultar o disfrazar las fallas de los alcaldes, imputando tales fallas a las alcaldías como institución” Al rechazar el uso del “atajo autoritario de la Ley Habilitante” o el uso de “encerronas sectarias como el mal llamado parlamentarismo de calle”, León plantea un debate abierto “en asambleas de ciudadanos, en asociaciones de vecinos, en consejos comunales, en todos los espacios reales en que la comunidad se organiza”, y que puedan ser escenario de un debate “civilizado y respetuoso”, por lo que exige al Alcalde Barreto “dar garantías a los ciudadanos de que no incurrirá en ese debate en los shows grotescos a los que lamentablemente tiene acostumbrados a los caraqueños y que todos, chavistas y opositores, repudiamos”.

miércoles, 24 de enero de 2007

EL AUMENTO DE LA GASOLINA ES INJUSTIFICABLE

Ante el anunciado incremento en el precio de la gasolina,
nosotros, dirigentes estudiantiles y activistas comunitarios
de los sectores populares de la Gran Caracas DENUNCIAMOS:


1) El aumento del precio de la gasolina es INJUSTIFICABLE en lo económico. Venezuela cerró el año 2006 con una inflación de 17 % (LA MAS ALTA DE AMERICA, Y UNA DE LAS MAS ALTAS DEL MUNDO) sin haber tocado siquiera el precio del combustible. Subir el precio de la gasolina, sin antes implantar medidas para crear empleo de calidad con salarios dignos en el sector formal de la economía, es exponer a los más pobres a los efectos terribles de la inflación desatada y de la especulación impune. Es una simpleza engañosa hablar de que “la gasolina no sube desde hace ocho años”. Una medida como esa no puede ser analizada en forma aislada. La realidad es que la política económica golpea a los pobres, con empleo precario, salarios bajos y altos precios. El alza del precio de la gasolina solo empeorara esta situación.

2) En lo POLITICO, esta medida es un contrasentido: El gobierno tiene ocho años promoviendo políticas públicas que estimulan el uso del automóvil, al promover créditos para su adquisición y al no desarrollar alternativas de transporte masivo de calidad. Hacer esto, para luego castigar con aumentos a la población, es políticamente un acto irresponsable.

3) En lo social ES MENTIRA que esta medida “no afectará a los pobres”. Los millones de compatriotas que viven en los cerros más altos, en los barrios más apartados, son los que usan las llamadas rutas marginales atendidas por vehículos rústicos, todos con motores a gasolina. Por otro lado, los centenares de miles de compatriotas de la clase media baja, que atendieron el llamado del gobierno y se metieron en el Plan Venezuela Móvil, comprando los llamados vehículos familiares, ahora se ven castigados por el mismo gobierno que los impulso a hacerlo.

4) En el aspecto MORAL es que queda más de manifiesto lo injustificable de esta medida impopular. Si es verdad que hay razones morales para ayudar con petróleo venezolano barato a nuestro hermanos de Cuba, de Nicaragua, de Bolivia, de Argentina, del Caribe y hasta de los propios Estados Unidos; si los ciudadanos pobres de esos países son merecedores de la solidaridad del Estado Venezolano, en forma de combustible barato, ¿COMO SE EXPLICA MORALMENTE QUE LOS POBRES VENEZOLANOS TENGAN QUE PAGAR AUMENTOS EN EL PRECIO DEL COMBUSTIBLE QUE AQUÍ SE PRODUCE? Aquí el gobierno tiene que definirse, frente al pueblo y frente a sus propios seguidores: si es MORALMENTE CORRECTO darle petróleo venezolano barato a los pobres de otros países, es entonces MORALMENTE INACEPTABLE cobrarle la gasolina más cara a los propios venezolanos.

PASO A LA NUEVA DEMOCRACIA

lunes, 22 de enero de 2007

Construir una alternativa es mucho más que convocar marchas

ROSALES SACÓ EN CARACAS 18 MIL VOTOS MENOS QUE EL SI EN EL REFERENDO DEL 2004

Para Andrés Eloy León, coordinador nacional de Paso a la Nueva Democracia, “ya basta de liderazgo mediático. En algún momento habrá que hacer un balance serio. Para superar los errores hay que asumirlos. Ese es el primer paso para construir una alternativa popular con posibilidad de victoria, y es también el mejor homenaje que se le puede hacer al pueblo venezolano, en este nuevo aniversario del 23 de Enero”.

“En las elecciones del 3-D en Caracas se retrocedió ostensiblemente: en el año 2004 la oposición ganó en ocho parroquias, número que en el año 2006 se redujo a seis, al perder en Altagracia y San José; en el año 2004 la oposición sacó en el Municipio Libertador 405.360 votos, para un 43,95 % del total de votos válidos escrutados, mientras que en el 2006 la oposición sólo logró 387.194 sufragios, para un 36,91 %. Incluso, en cinco de las seis únicas parroquias en que en el 2006 la oposición le ganó al oficialismo (Candelaria, El Paraíso, San Bernardino, San Pedro y Santa Teresa) se produjeron retrocesos absolutos y relativos en comparación con los resultados opositores de 2004”.

Así lo afirmó Andrés Eloy León, de Paso a la Nueva Democracia, organización que reúne a dirigentes comunitarios y líderes estudiantiles que han decidido hacer oposición “desde la izquierda” al gobierno, en procura de construir una alternativa “popular, para que pueda tener opción de victoria”.

Destacó igualmente el vocero de Paso que “en cambio, en aquellos sitios de Caracas donde ganó el oficialismo en el 2006 (16 de 22 parroquias, incluyendo las de más población electoral y de mayor componente popular) los incrementos en la votación oficialista fueron contundentes: en el 23 de Enero, donde en 2004 el No sacó 30.193 votos para un 68,92 % del total, en 2006 Chávez obtuvo 37.959 sufragios, para 75,57 %; En Catia (Parroquia Sucre), donde en 2004 el No obtuvo 109.311 votos para un 67,78 % del total, en el 2006 Chávez cosechó 142.760 sufragios, para un 74,25 % de los votos validos escrutados; en El Valle, donde en 2004 el No obtuvo 43.345 votos para un 64,22 % del total, en el 2006 Chávez alcanzó 52.358 sufragios, para un 69,69 % del total de votos válidos escrutados”.

Para el coordinador nacional de Paso a la Nueva Democracia es evidente que tales resultados obedecen a que “siendo el Municipio Libertador del Distrito Capital un ámbito territorial con una gran cantidad de parroquias en las que es ampliamente mayoritario el componente popular, realizar una campaña electoral con una dirección caracterizada por una práctica, un discurso y unas percepciones de lo popular construidas desde y para la clase media, solo podía conducir a la derrota que finalmente se produjo. En realidad, una doble derrota, porque se perdió frente a Chávez y se perdió también frente a los resultados de la misma oposición en el referendo de 2004”.

Concluyó León advirtiendo que “Caracas es un emblema del reto que se enfrenta a nivel nacional. La determinante mayoría del país vive en sectores populares a los que no se puede llegar únicamente con cuñas de televisión o desde programas de opinión. Construir una alternativa es mucho más que convocar marchas, como ya lo demostró la pasada campaña electoral. Nuestro reto como luchadores populares es construir junto a muchos otros una amplia corriente que combata en el seno del pueblo la ineficiencia y la corrupción del gobierno, y que levante las banderas del verdadero socialismo, que es la lucha por la igualdad en democracia y libertad. Ese compromiso es el mejor homenaje que le podemos rendir al pueblo venezolano, en este nuevo aniversario del 23 de enero”.

viernes, 19 de enero de 2007

Paso a la Nueva Democracia no se "fusiona" con Un Nuevo Tiempo

CONSTRUYAMOS UNA AMPLIA CORRIENTE POR LA REVOLUCION DEMOCRATICA

La dirección nacional de Paso a la Nueva Democracia decidió hacer un llamado a los “dirigentes de base del chavismo popular descontento” y a los militantes de otras organizaciones de izquierda a construir “una plataforma común para luchar por los derechos del pueblo y contra la nueva aristocracia bolivariana”.


“Aun usando todo el poder del Estado, y aun confrontando una oposición en muy precarias condiciones, el oficialismo en las últimas elecciones no pudo convertirse en mayoría, pues solo obtuvo el voto del 46 % del REP. La lucha contra este gobierno no sólo es necesaria sino que es ampliamente posible, pero para tener éxito hay que enfrentar a la nueva aristocracia desde las coordenadas de lo popular y con un discurso claramente de izquierda”.

Así lo afirmaron Andrés Eloy León, Carlos Texeira y Antonio Espinoza, de la dirección nacional de Paso a la Nueva Democracia, organización que este sábado realizo una reunión nacional en el que se resolvió no “fusionarse” en Un Nuevo Tiempo, y en vez de ello promover el surgimiento de una “nueva oposición que combata al gobierno y trabaje por el país desde posiciones claramente identificadas con el socialismo en democracia y libertad”.

Destacaron los representantes de PASO que “las recientes medidas del Gobierno hacen urgente activar la resistencia opositora”, pero señalaron también que “los resultados electorales revelan que una oposición hecha desde el imaginario de la clase media y desde las coordenadas políticas de la centro-derecha no tiene posibilidad de éxito real”, por lo que proponen “a los dirigentes sociales del chavismo de base, y a quienes han estado o aun están vinculados a organizaciones de izquierda, a construir una plataforma de encuentro parta luchar por los derechos del pueblo y contra los corruptos e ineficientes que desde el gobierno trafican con la idea del socialismo y con la esperanza popular”.

Como ejemplo de las “limitaciones” de una dirección opositora hecha “desde las coordenadas culturales de la clase media, y desde los prejuicios de la centro-derecha”, citaron lo que calificaron como “la doble derrota” sufrida por la oposición en Caracas: “Aquí no sólo perdimos con Chávez, sino que incluso se sacaron menos votos en el 2006 que los obtenidos en el Referendo Revocatorio del 2004”.

Plantean los dirigentes de PASO que “en Caracas se retrocedió ostensiblemente: en el año 2004 la oposición ganó en ocho parroquias, número que en el año 2006 se redujo a seis, al perder en Altagracia y San José; en el año 2004 la oposición sacó en el Municipio Libertador 405.360 votos, para un 43,95 % del total de votos válidos escrutados, mientras que en el 2006 la oposición sólo logró 387.194 sufragios, para un 36,91 %. Incluso, en cinco de las seis únicas parroquias en que la oposición ganó al chavismo en las elecciones del 2006 (Candelaria, El Paraíso, San Bernardino, San Pedro y Santa Teresa) se produjeron retrocesos absolutos y relativos en comparación con los resultados opositores de 2004”.

Destacaron igualmente que “en cambio, en aquellos sitios de Caracas donde ganó el chavismo en el 2006 (16 de 22 parroquias, incluyendo las de más población electoral y de mayor componente popular) los incrementos en la votación oficialista fueron contundentes: en el 23 de Enero, donde en 2004 el No sacó 30.193 votos para un 68,92 % del total, en 2006 Chávez obtuvo 37.959 sufragios, para 75,57 %; En Catia (Parroquia Sucre), donde en 2004 el No obtuvo 109.311 votos para un 67,78 % del total, en el 2006 Chávez cosechó 142.760 sufragios, para un 74,25 % de los votos validos escrutados; en El Valle, donde en 2004 el No obtuvo 43.345 votos para un 64,22 % del total, en el 2006 Chávez alcanzó 52.358 sufragios, para un 69,69 % del total de votos válidos escrutados”.

Para los dirigentes de Paso a la Nueva Democracia es evidente que tales resultados obedecen a que “siendo el Municipio Libertador del Distrito Capital un ámbito territorial con una gran cantidad de parroquias en las que es ampliamente mayoritario el componente popular, realizar una campaña electoral con una dirección caracterizada por una práctica, un discurso y unas percepciones de lo popular construidas desde y para la clase media, solo podía conducir a la derrota que finalmente se produjo”.

“La situación de Caracas es un emblema del reto que el campo democrático enfrenta a nivel nacional. La determinante mayoría del país vive en la pobreza, en sectores populares a los que no se puede llegar únicamente con cuñas de televisión o desde programas de opinión. También es preciso reconocer que el centro político del país se ha desplazado hacia la izquierda, y que allí esta la mayoría nacional que es necesario contactar, organizar y movilizar. Por eso, nuestro reto como luchadores populares es construir junto a muchos otros una amplia corriente que combata en el seno del pueblo la ineficiencia y la corrupción del gobierno, y que levante las banderas del verdadero socialismo, que es la lucha por la igualdad en democracia y libertad”.

jueves, 18 de enero de 2007

Reforma consitucional, "Caballo de Troya" de las nuevas cúpulas podridas

“CON CONSEJO PRESIDENCIAL PARA PODER COMUNAL LA BUROCRACIA PRETENDE CONFISCAR EL VERDADERO PODER POPULAR”

Dirigentes populares y líderes estudiantiles de Paso a la Nueva Democracia, promueven la creación y desarrollo de una nueva corriente política que se ejerza “desde lo popular y desde la izquierda” para enfrentar la corrupción y la ineficiencia del gobierno, y para combatir el “proyecto hegemónico del oficialismo, que es exactamente lo contrario
al socialismo en democracia y libertad”.


Ante la cadena emitida por el Presidente de la República, en la que fueron juramentados los llamados consejos presidenciales para la reforma constitucional y para el poder comunal, los dirigentes comunitarios y estudiantiles pertenecientes a Paso a la Nueva Democracia fijamos posición en los siguientes términos:

1) Así como en el año 2006 los consejos comunales fueron usados como instrumentos de la campaña electoral, ahora en el 2007 las nuevas cúpulas podridas quieren usar a los consejos comunales para fragmentar el poder del pueblo en pequeñas organizaciones que dependan de una manera directa y servil del poder central. La nueva aristocracia bolivariana quiere usar los consejos comunales como una “bomba atómica”, pero para licuar y diluir el verdadero poder popular: Quieren convertir al poder del pueblo en una masa amorfa, sin caras distinguibles, sin liderazgos autónomos que estén validados por el voto popular, para de esa manera aplastar las iniciativas de base bajo el peso de la misma burocracia cuya ineficiencia y corrupción el gobierno reconoce en las palabras, pero cuya influencia e impunidad acentúa en la práctica.

2) Denunciamos que una gran cantidad de comunidades en todo el país han sido objeto de agresiones por parte de elementos extraños a esos ámbitos vecinales, transportados hasta allá en vehículos de organismos públicos, para evitar la conformación de sus consejos comunales o para intentar incidir en la elección de sus voceros; en otros casos, cuando no han podido evitar que la comunidad elija y conforme libremente su consejo comunal, burócratas del oficialismo ha creado consejos comunales paralelos, para afincarse en ellos y desconocer en la práctica al consejo comunal electo por la comunidad; finalmente, incluso consejos comunales electos e integrados por habitantes del barrio simpatizantes del oficialismo han sido desconocidos por los burócratas del gobierno, negándoles los recursos, el apoyo técnico y el respaldo profesional para llevar adelante los proyectos necesarios para mejorar la vida de sus comunidades.

3) Hacemos un llamado a los compatriotas del chavismo de base que en los barrios están descontentos con los burócratas del gobierno; a los militantes de los partidos de oposición que en los barrios tienen mucho tiempo sin contacto con los dirigentes de sus respectivas organizaciones, y en general a todos los miembros de las comunidades de los sectores populares, a constituir sus consejos comunales, sus asociaciones de vecinos, sus juntas pro-mejoras, sus comités de tierras, sus comités de salud, sus mesas técnicas de agua y de energía, y en general sus demás formas de organización comunitaria defendiendo siempre su carácter AUTÓNOMO y VERDADERAMENTE POPULAR, basados en el artículo 184 de la Constitución Nacional.

4) Hacemos igualmente un llamado a los compatriotas de los sectores populares, sean del sector político que sean, a estar muy atentos con los intentos del gobierno de reformar la vigente Constitucional sin debate público y sin participación popular, mediante el atajo de una Ley Habilitante innecesaria y una reforma constitucional redactada por un cogollo. Denunciamos que una reforma constitucional así diseñada y ejecutada será un Caballo de Troya de las nuevas cúpulas podridas, para hacer retroceder los derechos democráticos establecidos en la Constitución de 1999.

5) En efecto, el Artículo 1 de la Constitución establece la libertad como un “derecho irrenunciable” de los venezolanos. A pesa de ello, diversos voceros oficiales han afirmado que “la igualdad esta por encima de la libertad”; El Artículo 2 establece como” valor superior” del Estado Venezolano, entre otros, el pluralismo político. Este valor esta en contradicción con la constitución de un “partido único”, que aspira además a ejercer una supuesta “hegemonía”. El Artículo 3 establece como “línea esencial del Estado” la promoción de la prosperidad y bienestar del pueblo y plantea la educación y el trabajo como medios para lograrlo, todo lo cual esta en contradicción con afirmaciones como esa de que “ser pobre es bueno”, y de que “es posible vivir mediante becas y subsidios” en vez de empleo formal . Como en estos ejemplos, casi todos los artículos fundamentales de la Constitución Nacional están en franca contradicción con el discurso y con la práctica de las nuevas cúpulas podridas de la burocracia gobernante.

6) Finalmente, hacemos un llamado respetuoso y solidario a los chavistas de base descontentos, a los dirigentes comunitarios independientes, a los militantes de izquierda que creen que el socialismo deseable para nuestro país no tiene nada que ver con el modelo autoritario y burocrático que ya ha fracasado en todo el mundo, y a los luchadores sociales que sostienen que la condición de revolucionario esta en contradicción abierta con el militarismo y el culto a la personalidad, a trabajar unidos para crear una nueva corriente política, que se ejerza desde lo popular y desde la izquierda para enfrentar la corrupción y la ineficiencia del gobierno, y para combatir el proyecto hegemónico del oficialismo, que es exactamente lo contrario al socialismo en democracia y libertad.



PASO A LA NUEVA DEMOCRACIA
Caracas, 18 de Enero de 2007

lunes, 15 de enero de 2007

¡Venezuela necesita una oposición de izquierda!


POR UNA REVOLUCIÓN DE VERDAD
EN DEMOCRACIA Y LIBERTAD


Activar y desarrollar la
Corriente por la Revolución Democrática
como camino y opción para organizar y movilizar a los sectores populares para que (junto a otros sectores sociales ya movilizados) sea posible la construcción de una nueva mayoría electoral, social, cultural y política capaz de desalojar del poder a la corrupta autocracia militarista y a su política anti-popular.


Propuesta de
Paso a la Nueva Democracia
a los dirigentes de base del chavismo descontento con la corrupción y la ineficacia de los burócratas del Gobierno, a los luchadores sociales independientes, a los activistas de la sociedad civil y a los simpatizantes, militantes y dirigentes de las organizaciones de izquierda, socialistas y progresistas de todo el país.





Caracas, enero de 2007



1) Las nuevas cúpulas podridas tras los resultados electorales del 3-D 2006: Éxito electoral y traspié estratégico.

Los resultados de los comicios del pasado 3 de diciembre del 2006 constituyen sin duda alguna un muy importante éxito electoral para el candidato de la cúpula burocrático-militar. Efectivamente, haber obtenido el voto mayoritario por cuarta vez consecutiva (1998, 2000, 2004 y 2006), ser el primer presidente reelecto en la historia moderna de la democracia venezolana y haber obtenido esa reelección con la más alta votación alcanzada por candidato alguno en la historia electoral de nuestro país, son logros que podrán ser relativizados pero no eclipsados por apelaciones como las referidas al ventajismo, las irregularidades en la cedulación, el amedrentamiento masivo a empleados públicos o el uso proselitista de los programas sociales del Estado. Pese a esas y otras máculas, Chávez emerge del proceso electoral del 3-D ampliamente ratificado en su condición de dirigente popular muy importante y tremendamente influyente. Obviamente, cuando reconocemos en Chávez su condición de “dirigente popular” no estamos asumiendo que la suya sea una política popular, en el sentido de que responda a los intereses del pueblo. En realidad, Chávez es un “dirigente popular” en el mismo sentido en que lo fue el asturiano José Tomás Boves en la guerra de independencia, pues -a pesar de que su política es profundamente anti-popular y anti-nacional- es seguido por un muy importante sector del pueblo.

Es paradójico que aun siendo muy grandes las dimensiones de este éxito electoral del oficialismo, estas implican para ese sector sin embargo un traspié estratégico no en tanto que proyecto político-electoral (la cual es apenas una de sus dimensiones como fenómeno político, y no la más importante, por cierto...), sino para la autocracia burocrático-militar como proyecto hegemónico, de control total del Estado y la sociedad venezolana. Y allí si está el centro del asunto.

En efecto, el temprano reclamo de Chávez solicitando de sus partidarios la consecución de “10 millones de votos por el buche” era mucho más que una fanfarronada propagandística, o parte de una mera operación de “guerra sicológica”. Para Chávez era muy importante aprovechar los comicios del 2006 para solventar a su favor un problema aun no resuelto en el proceso político y social que vive Venezuela desde principios de los 90: el problema de la hegemonía. Chávez y su cúpula burocrático-militar saben que desde el punto de vista electoral, social y cultural, el oficialismo hasta ahora sólo ha sido la primera minoría. Las elecciones del 2006 eran una oportunidad de oro para pasar a convertirse por fin en un régimen que pudiera legítimamente reclamarse mayoritario: compitiendo electoralmente con la oposición más débil que han enfrentado desde 1998 (minada en su base social por la desmoralización y el abstencionismo, sin partidos fuertes en que apalancarse y con un candidato que tenía que empezar por hacerse conocer más allá de los límites de su estado), la burocracia chavista se dispuso a aplastar en la contienda electoral usando para ello todos los mecanismos de poder del Estado, desde los dineros del erario público hasta las instituciones mismas (“PDVSA es roja, rojita”... “las FAN son rojas, rojitas”, etc.), en su afán de alcanzar y poder usar políticamente después una condición claramente mayoritaria. Pero no lo logró.

Efectivamente, los 7,3 millones de votos que los resultados del CNE otorgan al candidato Chávez representan el 60 % de los votos válidos escrutados... pero sólo el 46 % del total de ciudadanos con derecho a voto. De acuerdo a las cifras del organismo comicial, 46 % de las personas que sufragaron lo hicieron por Chávez, 29 % lo hizo por el candidato de la oposición y el 25 % se abstuvo. Una vez más, la autocracia burocrático-militar sigue representando sólo la primera minoría. La más grande, preciso es reconocerlo. Además es la más compacta en torno a un líder, a unas consignas y a un “imaginario”, y también la más dinámica en virtud de los recursos de poder a los que tiene acceso. Pero sólo es eso: la primera minoría, y eso sigue siendo una limitación muy importante para la nuevas “cúpulas podridas” a la hora de “vender” como “inevitable” su pretensión hegemónica no solo en los sectores populares, sino también en ámbitos como el económico y el militar, espacios en los que se analiza minuciosamente este hecho que el 3-D dejó al descubierto: a pesar de haber competido en las mejores condiciones, usando al máximo todos los recursos del Estado frente al adversario electoral más débil que ha confrontado en los últimos años, el candidato Chávez fue incapaz de obtener el voto de al menos la mitad de los venezolanos.

Es por eso que para la autocracia burocrático-militar, el 3-D significó al mismo tiempo un éxito electoral y un traspié estratégico.

2) La oposición democrática tras los resultados electorales del 3-D 2006:
derrota electoral, éxito político y posibles escenarios futuros.

Desde el punto de vista estrictamente electoral, los resultados de la jornada del 3-D implican para la oposición venezolana una clara derrota electoral, con matices pero sin atenuantes. Los “matices” obviamente están referidos a las circunstancias institucionales y políticas que enmarcaron el acto electoral, y que configuraron un cuadro de grosero ventajismo a favor del candidato oficialista, desde los vicios en el proceso de cedulación hasta el uso desenfrenado de bienes y recursos públicos en la campaña chavista. Sin embargo, estos datos sobre la grotesca asimetría que enmarcó la competencia electoral no puede llevar a desconocer un hecho clave: Chávez obtuvo una sólida mayoría, y eso lo sabemos precisamente porque, en los meses previos al acto comicial, la oposición democrática tuvo éxito allí donde había fracasado el radicalismo opositor vocinglero: en el logro de “condiciones electorales” que garantizaran un nivel razonable de transparencia en el acto electoral.

Por eso es que la derrota, aunque posee “matices”, no tiene atenuantes: al haber logrado que los miembros de mesa fueran seleccionados por sorteo (lo que colocó al chavismo en minoría en esta crucial instancia del sistema comicial), al conseguir colocar testigos en todas las mesas sin que el problema de la “acreditación” pudiera obstaculizar su acceso, y tras lograr la auditoria manual del 54 % de las mesas electorales en el 100 % de los centros de votación (una “mega-muestra” inmensa, equivalente en la práctica a un doble conteo), la oposición se encontraba en condiciones de poder advertir, denunciar y confrontar un fraude si este se producía en la mesas de votación o en el escrutinio. Tal fraude en el acto electoral no se produjo, y el candidato opositor hizo exactamente lo que tenía que hacer: reconocer el resultado, y señalar un nuevo horizonte de lucha.

Ahora bien: Si como en el caso de la autocracia burocrático-militar el éxito electoral logrado no alcanza para disimular el traspié sufrido en su proyecto hegemónico, en el caso de la oposición democrática venezolana ocurre exactamente lo contrario: pese a los dicterios y “análisis” sesgados formulados tanto por el oficialismo como por la ultraderecha y el supuesto radicalismo, la derrota electoral sufrida en el 2006 no es suficiente para ocultar el importante éxito político que para la oposición democrática significa haber obtenido casi el 40% de los sufragios válidos escrutados, que equivale al respaldo de casi el 30 % de los venezolanos con derecho a voto. Haber logrado ese resultado pese a haber competido en las peores condiciones, con una base social descreída, desmoralizada y minada por el abstencionismo, con los partidos políticos reducidos a la condición de franquicias simbólicas (de las dos principales organizaciones opositoras, Un Nuevo Tiempo es apenas un proyecto, y Primero Justicia esta amargamente dividida). A pesar, repetimos, de estar compitiendo en condiciones de extrema minusvalía, la oposición democrática logró mantener un porcentaje similar al obtenido en los años 1998, 2000, 2002 y 2004, y ese logro fue conseguido además con una dirección política distinta y distante de aquella que –secuestrada por los poderes fácticos- condujo al movimiento opositor a terribles y costosos errores en los últimos ocho años, lo que convierte a ese resultado en lo que el candidato opositor definió acertadamente como “un éxito político en el marco de un revés electoral”.

Pero no basta con acuñar una frase feliz para caracterizar adecuadamente el significado que para el campo democrático tiene el resultado del 3-D del 2006. Es necesario además analizar tal resultado en perspectiva histórica, al menos del pasado reciente, para poder construir una prospectiva atinada y útil. El resultado obtenido el 3-D (y de manera muy importante, la manera como fue asumido por el candidato opositor y por la dirección de la oposición democrática) tienen un mérito muy importante: gracias a haberlo obtenido, y gracias a haberlo asumido, el campo democrático tiene aun la posibilidad de construir escenarios de futuro, y de luchar por alcanzarlos. Si la conducta opositora hubiese sido otra, si hubiera prevalecido la tesis de la abstención, o si se hubiese producido un retiro a mitad de camino, o si no se hubiese reconocido el resultado electoral, el destino más probable de la oposición hubiese sido, llana y sencillamente, la extinción.

3) Si queremos resultados distintos, hay que luchar de manera distinta:
por un nuevo mapa estratégico del campo democrático para superar el
“40 % histórico”.


En efecto, al ver los resultados electorales obtenidos por las fuerzas del campo no chavista en los años 1998, 2000, 2004 y 2006, salta a la vista que en esas cuatro citas electorales el caudal de votos enfrentados al oficialismo ha estado rondando el 40 % de los sufragios válidos escrutados. También es notorio que tal votación se encuentra concentrada en el mapa urbano del país, en las ciudades medianas y grandes, y concretamente en aquellos espacios de esas ciudades con mejor acceso a los centros de servicio y empleo, que no por casualidad son los espacios habitados por los sectores medios de la población.

Una constatación luce evidente: Desde el 2000 y al menos hasta el presente, la clase media venezolana ha sido reticente a la oferta cultural y política del chavismo. Ese es un dato positivo, porque ha significado hasta ahora un piso social importante para el esfuerzo político de impedir la entronización de una hegemonía autoritaria. Pero al mismo tiempo es importante también destacar que este dato de la realidad implica simultáneamente una limitación, pues simétricamente demuestra que amplios sectores de la población no han sido cautivables por la propuesta opositora, independientemente de los excesos, fracasos, desmanes, ineficiencias y corruptelas que sean cometidas por el oficialismo.

Muchas veces se ha pretendido explicar esa realidad como simple resultado de la potencia clientelar de un gobierno munificente, cuya capacidad de maniobra se debe exclusivamente a la amplia disponibilidad actual de la chequera petrolera. Quienes hacemos activismo social en los sectores populares sabemos que esa es sólo parte de la explicación, y quizá no sea siquiera la parte más importante: la ineficiencia gobiernera es tanta y tan aguda, que son ineficientes incluso para hacer populismo clientelar. Uno de sus programas bandera, por ejemplo, la Misión Barrio Adentro, se ufana de tener activos 2.200 módulos en todo el país. Sólo el Municipio Sucre del Estado Miranda tiene más de 1.970 barrios, es decir, que si fuera verdad lo que dice el gobierno en relación al número de módulos activos, estos no alcanzarían ni siquiera para tener un módulo por barrio en Caracas. Sin embargo, el impacto social y de opinión de Barrio Adentro trasciende en mucho su cobertura efectiva. Es un impacto que va más allá de un mero fenómeno de expectativa (“hoy existe allá, mañana existirá aquí...”). En realidad, es un impacto político, cultural, simbólico. La Misión Barrio Adentro, independientemente de su modestísima cobertura y de las precariedades de la atención que realmente presta, es el símbolo del éxito de una política hecha desde y para el imaginario popular. Y ese es, justamente, el quid del asunto.

El mapa presente de la oposición es, a no dudarlo, infinitamente superior desde el punto de vista cualitativo al que podíamos revisar hace apenas seis meses. Esta oposición dirigida por Rosales, Borges y Petkoff es muchísimo mejor (más útil al país, más capaz de enfrentar a la autocracia corrupta y militarista) que aquella dirigida por Ramos Allup, Ledezma y Alvarez Paz. Pero incluso esta oposición surgida a raíz de las luchas libradas en los últimos meses del 2006 sigue siendo una oposición que opera desde las coordenadas culturales de la clase media, y desde las coordenadas políticas de la centro-derecha.

Y esos son hechos, no discursos. Ciertamente, es posible que la oferta electoral de Rosales en la campaña, así como el trabajo político realizado fundamentalmente por Primero Justicia en Petare y en otros sitios del interior del país, haya hecho posible que en 2006 el 40 % opositor haya tenido un componente un tanto mayor de votantes de los sectores populares. Pero desde el punto de vista cuantitativo (tal como lo revela el estudio realizado por el economista Ricardo Villasmil, profesor de la UCAB y ex coordinador del Programa de Gobierno de Manuel Rosales) el grueso del voto opositor se concentró nuevamente en los espacios de la clase media urbana.
Y eso determina a su vez una realidad desde el punto de vista cualitativo: a pesar de que Rosales se haya definido una y otra vez como un “social demócrata de avanzada”, a pesar de haber postulado (haciendo uso quizá inconsciente de nuestro nombre) la necesidad de una “nueva democracia social”, a pesar de haber dicho que “ni volverán ni repetirán” al referirse a la cultura política de las llamadas Cuarta y Quinta República, a pesar, en síntesis, de la influencia positiva que en su entorno puedan ejercer personajes como Petkoff y otros, sin embargo cada vez que a lo largo de la campaña Rosales se vio obligado por las encuestas a buscar la compactación del voto a su favor volvió a utilizar la única retórica capaz de causar ese efecto en la clase media conservadora: la retórica anti-comunista.

Tomando prestada del adversario el lenguaje y las metáforas belicistas, debemos advertir que mantener el presente mapa opositor no augura en lo más mínimo una supuesta “estabilización” de las actuales “trincheras”: Esta no es una “guerra de posiciones”, sino una “guerra de movimientos”. En efecto, los datos (¡siempre los tercos datos!) y la dinámica social y política revelan que -de mantenerse el esfuerzo opositor en sus actuales coordenadas sociales y políticas- su porvenir más probable no es el estancamiento, sino la disminución quizá lenta, pero inexorable: por un lado, ante la perspectiva de una estabilización a largo plazo del poder político autoritario, sectores de la clase media tradicional se verán tentados al exilio, o a establecer (como han venido haciendo algunos) un modus vivendi en el que la realización de negocios con el gobierno se ve acompañado con el abstencionismo electoral, justificado farisaicamente con las deficiencias, reales o supuestas, de la oposición política. Por otro, esta el hecho igualmente cierto de que se esta conformando una suerte de “nueva clase media emergente” integrada por funcionarios con sueldos millonarios, contratistas, testaferros, colocadores de dinero, comisionistas y demás, que está empezando a fijar residencia en las urbanizaciones de clase media y alta, adquiriendo los hábitos y patrones de consumo congruentes con su nuevo estatus social... y haciendo variar progresivamente la inclinación de la población electoral en esas circunscripciones.

Quizá ambas dinámicas puedan explicar eficientemente el hecho de que en Chacao la oposición alcanzó el 80,02 % de los votos válidos escrutados en el referendo del 2004, mientras en las elecciones del 2006 bajó a un 76,44 %; En el municipio Baruta se descendió del 79,38 % en 2004 al 75,55 % en el 2006; en el municipio El Hatillo se bajó en ese período del 82, 06 % al 79,52 %. Los números del chavismo no dejan lugar a dudas en relación a donde fueron a parar esos votos: en Chacao, en 2004 el “No” representó 19,98 % del total de votos validos escrutados, y en 2006 la votación de Chávez creció al 23,37 %; en Baruta esa variación fue del 20,61 % en 2004 al 24,25 % en 2006; en El Hatillo el crecimiento relativo del chavismo entre una elección y otra fue del 17,93 % en 2004 al 20,35 % en 2006. Quizá estos porcentajes puedan parecer insignificantes para una mirada superficial, pero para un observador atento son reveladores de una tendencia clara: incluso en los espacios donde hay una claro predominio de la clase media, la tendencia de la oposición convencional es a la progresiva disminución de su electorado, en virtud de las dinámicas socio-políticas arriba descritas.

Si esto ocurre en los sectores de clase media, más dramático aun es lo que se evidencia cuando evaluamos los efectos que tiene en los sectores populares el discurso y la acción de una oposición dirigida desde el imaginario de la clase media, y ubicada políticamente en un discurso de centro derecha. En efecto, al analizar los resultados electorales de Caracas, específicamente del Municipio Libertador, el calificativo exacto para describirlos desde el punto de vista opositor es “derrota doble”, porque no sólo se perdió ante Chávez, sino incluso se retrocedió en comparación con los resultados obtenidos en agosto del 2004.

En primer lugar, para apreciar con nitidez los alcances de la debacle electoral opositora en Caracas en 2006 es necesario ubicar el contexto: el 3-D del pasado año la oposición sacó menos votos que el Sí en el Referendo Revocatorio del 2004 en sólo 10 entidades de todo el país. Nueve de esos estados fueron entidades electoralmente muy pequeñas y con una superficie urbana muy reducida, como Amazonas, Cojedes, Nueva Esparta, Vargas o Yaracuy, o fueron estados en los que el chavismo tiene gobernadores particularmente agresivos, como Sucre, Portuguesa, Monagas y Falcón. Pero la única entidad donde la oposición sacó en 2006 menos votos que en 2004, a pesar de ser un centro urbano muy importante y de tener gobernantes chavistas muy desprestigiados, fue precisamente Caracas, específicamente el Municipio Libertador.

En efecto, mientras que –fieles a la matriz de que el voto opositor fue mayoritario en los grandes centros urbanos- se obtuvieron votaciones muy importantes y aun victoriosas en Valencia, Maracaibo, Mérida y San Cristóbal, entre otras grandes ciudades, en Caracas se retrocedió ostensiblemente: en el año 2004 la oposición ganó en ocho parroquias, número que en el año 2006 se redujo a seis, al perder en Altagracia y San José; en el año 2004 la oposición sacó en el Municipio Libertador 405.360 votos, para un 43,95 % del total de votos válidos escrutados, mientras que en el 2006 la oposición sólo logró 387.194 sufragios, para un 36,91 %. Incluso, en cinco de las seis únicas parroquias en que la oposición ganó al chavismo en las elecciones del 2006 (Candelaria, El Paraíso, San Bernardino, San Pedro y Santa Teresa) se produjeron retrocesos absolutos y relativos en comparación con los resultados opositores de 2004.

En cambio, en aquellos sitios de Caracas donde ganó el chavismo en el 2006 (16 de 22 parroquias, incluyendo las de más población electoral y de mayor componente popular) los incrementos en la votación oficialista fueron contundentes: en el 23 de Enero, donde en 2004 el No sacó 30.193 votos para un 68,92 % del total, en 2006 Chávez obtuvo 37.959 sufragios, para 75,57 %; En Catia (Parroquia Sucre), donde en 2004 el No obtuvo 109.311 votos para un 67,78 % del total, en el 2006 Chávez cosechó 142.760 sufragios, para un 74,25 % de los votos validos escrutados; en El Valle, donde en 2004 el No obtuvo 43.345 votos para un 64,22 % del total, en el 2006 Chávez alcanzó 52.358 sufragios, para un 69,69 % del total de votos válidos escrutados.

Seguramente, tales resultados tienen varios tipos de explicaciones, pero una categoría muy importante son las explicaciones de naturaleza política. En efecto, la campaña de Rosales en Caracas no tuvo menos recursos que la campaña opositora en Apure, por ejemplo (estado donde la oposición si sacó en el 2006 más votos que el 2004); Seguramente la campaña opositora en Caracas no tuvo menos apoyo de los medios de comunicación social que la campaña de Rosales en Lara, otra entidad en la que el voto opositor del 2006 superó ampliamente al Si en el 2004; con certeza se puede afirmar que los activistas de la campaña de Rosales en Caracas no se esforzaron menos que los militantes de la oposición en Bolívar, donde también el voto opositor en el 2006 fue mucho más numeroso que el 2004.

La explicación no única, pero si sustantiva, hay que buscarla entonces en consideraciones de orden político: siendo el Municipio Libertador del Distrito Capital un ámbito territorial con una gran cantidad de parroquias en las que es ampliamente mayoritario el componente popular, realizar una campaña electoral con una dirección caracterizada por una práctica, un discurso y unas percepciones de lo popular construidas desde y para la clase media, solo podía conducir a la derrota que finalmente se produjo.

4) Enriquecer el mapa estratégico del campo democrático construyendo e impulsando un actor capaz de luchar desde las coordenadas sociales de lo popular y desde las coordenadas políticas de la izquierda.

El caso de Caracas expresa con nitidez y contundencia el reto que enfrenta el campo democrático a nivel nacional: Los niveles de pobreza y exclusión social y económica que dejaron como herencia los gobiernos anteriores a 1998 se han visto mantenidos y aun agudizados por la política económica y hasta por la política social de la presente autocracia burocrático-militarista. En efecto, la actual política económica (al desalentar la inversión privada y ser tremendamente ineficiente e improductivo en el gasto público) ha destruido empleo de calidad y no ha generado nuevas fuentes de trabajo, manteniendo y profundizando un elemento clave generador de pobreza, mientras que por otro lado las políticas sociales, emblematizadas en la misiones, están orientadas no a la superación de la pobreza sino al establecimiento de un modus vivendi en la pobreza, que busca hacerla soportable mediante una mezcla de pequeñas gratificaciones materiales (las llamadas “burusas” clientelares) y amplias gratificaciones simbólicas (la retórica inclusiva y el discurso orientado a catalogar la pobreza como una suerte de virtud teologal o ideológica, y no como lo que es: un estado de carencia).

Quizá la mejor explicación de esta situación es posible hacerla recurriendo nuevamente al nombre del mismo programa bandera citado anteriormente, la Misión Barrio Adentro: como tal denominación revela, el objetivo de las políticas económicas y sociales de la autocracia no ha sido nunca “sacar” el barrio “afuera”, es decir, integrarlo al espacio urbano, conectarlo a los centros de servicio y empleo, homologando las condiciones de vida de quienes allí habitan con las condiciones de vida de los habitantes de los espacios formales de la ciudad. No. Como en el pasado, cuando gobiernos adecos y copeyanos asumian como una “fatalidad”, casi como una “calamidad natural” la existencia de amplios bolsones de miseria en nuestra sociedad para poder manipularlos como clientelas electorales de sus respetivas maquinarias, también en la actualidad el objetivo de las políticas económicas y sociales del Estado no es vencer la pobreza, sino mantenerla como necesario ecosistema generador de la clientela electoral y política ya no de una maquinaria electoral, sino de un líder autoritario. Es esta, además de la corrupción y la ineficacia, una de las causas más importante de porque nuestro país, a pesar de haber dispuesto (y ejecutado) en los últimos ocho años más dinero que todos los gobiernos juntos de las pasados cuatro décadas, sin embargo no ha sido capaz de obtener resultados sensibles en la superación de la pobreza.

Esta constatación en lo económico y social tiene una consecuencia muy clara y directa en lo político: aunque Venezuela mantenga e incluso eventualmente logre mejorar sus ingresos por concepto de hidrocarburos, no parece probable que la pobreza en nuestro país disminuya, porque ese no es un objetivo ni mucho menos para una cúpula burocrático-militar que tiene un proyecto autoritario para esta sociedad, y una de las precondiciones del éxito de ese proyecto es precisamente que esta sociedad se achate, se empobrezca, para que sea así más dócil y maleable.

Dicho en otras palabras, en nuestro país la mayoría de la población vive en situación de pobreza, y eso va a seguir siendo así, independientemente de que variables como por ejemplo el consumo pueda fluctuar positivamente en algunos períodos y sectores. En virtud de la dinámica social y política denunciada, es pertinente esperar que la pobreza estructural en Venezuela tienda a mantenerse e incluso a ampliarse. En ese contexto, es de vital importante para el campo democrático la construcción de un instrumento de organización, movilización y educación del pueblo, que sea capaz de pensar su accionar político desde y para el imaginario popular, que elabore sus percepciones de (y sus propuestas para) lo popular no desde el prejuicio o los preconceptos de la clase media, sino desde el conocimiento natural y profundo de los códigos de lo popular, de sus realidades y aspiraciones. Ese instrumento no existe. Hay que construirlo.

Y ese instrumento a construir debe tener una ubicación política clara, rotunda, desafiante incluso: debe ser un instrumento de izquierda, de izquierda realmente revolucionaria, de izquierda socialista. Y no debe rehuir los debates que tal condición implica.

En efecto, esa definición política debe producirse no sólo en virtud de la tendencias y tradiciones políticas y organizativas de las personas que nos sentimos convocadas a la construcción de ese instrumente de lucha social y combate político, cuya necesidad postulamos. Además de ese dato subjetivo (fundamental para la autenticidad y alcance del esfuerzo que nos planteamos) está también un dato objetivo, igualmente importante: La potencialidad de éxito de un proyecto político en una sociedad esta en proporción directa a su capacidad de contactar, seducir, organizar y movilizar al centro político de esa sociedad. Y ese “centro político” no es una categoría geográfica, es decir, no es un improbable punto medio entre izquierda y derecha, no. El centro político es una categoría social y, valga la redundancia, política. El centro político es el espacio político-ideológico-cultural-simbólico donde se ubica la mayoría de un país. En Venezuela desde los años 40 del siglo XX el “centro político” estuvo inclinado hacia la centro-izquierda, por el peso que en la Venezuela de ese entonces tenía una organización como el PCV y sobre todo por la gravitación alcanzada por la Acción Democrática de aquellos tiempos. Durante casi todo el resto del siglo pasado el centro político de la sociedad venezolana siguió escorando hacia ese mismo derrotero centro-izquierdista. Ocioso es señalar que desde finales del siglo anterior hasta la actualidad la inclinación del centro político hacia la izquierda se ha acentuado, en virtud del impacto de la retórica chavista en las mayorías populares venezolanas.

Siendo esto así, quienes creemos en la necesidad de una auténtica revolución democrática en Venezuela, quienes consideramos que el verdadero socialismo es mucho más que capitalismo de Estado, quienes estamos persuadidos de que la moral y la conducta de un verdadero revolucionario son incompatibles con el culto a la personalidad y con la compulsión militarista, quienes nos hemos levantado como luchadores sociales y como combatientes políticos en la certeza de que la construcción del socialismo es indivisible de la lucha por la libertad y la democracia, tenemos que asumir una deuda inmensa que hemos contraido con nuestro pueblo a lo largo de los años que lleva en el poder la autocracia burocrático- militarista: tenemos que reconocer que aun “con el pañuelo en la nariz”, secundamos, suscribimos o participamos de los errores de una dirección opositora distinta y distante del pueblo del que venimos y por el que luchamos. Por ser disciplinados, por creer en la unidad, por no abrir fisuras en el frente de lucha contra la autocracia, durante los pasados años participamos de un bloque cuya composición no privilegiaba lo popular, y cuya orientación política era claramente derechista, conservadora. Nosotros, que luchamos contra la autocracia burocrático-militarista porque no ha hecho los cambios sociales y políticos que el pueblo necesita y reclama, permitimos que durante mucho tiempo nos dirigieran sectores y grupos que se enfrentan a la autocracia porque rechazan cualquier cambio, incluso aquellos evidentemente positivos y necesarios. Esta autocrítica es necesario formularla, explícitamente y sin dobleces. Así lo hacemos.

Pero no basta con “reconocer” la deuda: lo importante es que hay que pagarla. Por eso estamos decididos a iniciar un camino duro, difícil, pero necesario y pertinente: vamos a construir (necesariamente junto a muchos otros) ese instrumento popular y de izquierda, con la intención de llegar a ese pueblo que –aunque aun apoya al líder carismático de esta falsa “revolución”- ya ha empezado a rebelarse contra la ineficacia y la corrupción de las nuevas cúpulas podridas, ese mismo pueblo que no ha podido ser alcanzado y mucho menos convencido por los sectores que aun hoy son mayoría en la dirección de la oposición.


5) La Corriente por la Revolución Democrática: ni competimos con la oposición, ni nos obsesionamos con el chavismo...¡apostamos por el pueblo!

Construir ese instrumento necesario no será producto de la decisión de un grupo, por esforzado. En realidad, forjar una organización capaz de disputarle los corazones y las mentes del pueblo venezolano a una autocracia burocrático-militar que ha concentrado tanto poder económico e institucional solo es posible promoviendo la más amplia concertación de quienes creamos en la necesidad de realizar en Venezuela una revolución democrática para construir en nuestra patria una sociedad verdaderamente socialista, es decir, una sociedad con igualdad en democracia y libertad.

Por eso tenemos por delante una tarea fundamental: promover y desarrollar una Corriente por la Revolución Democrática, una plataforma de la que puedan participar individuos, dirigentes comunitarios, luchadores sociales y combatientes políticos, sin tener que renunciar por ello a las organizaciones, partidos u ONG´s a las que pertenezcan originalmente, pero que quieran encontrarse con otras personas y grupos que, como ellos, estén convencidos de la necesidad de luchar con y por el pueblo, desde posiciones de izquierda socialista y democrática, contra la autocracia burocrático-militarista, cada vez y en cada escenario en que esa autocracia atente contra los derechos e intereses de los sectores populares.

Al respecto es importante puntualizar que la Corriente por la Revolución Democrática no nace para competir, sustituir o enfrentar al sector que el país hoy percibe como “la oposición” (mucho menos ahora, cuando ese sector cuenta con una dirección que nos parece un avance cualitativo sustancial en relación al pasado reciente). Con ese sector cooperaremos en lo que estemos de acuerdo y nos parezca relevante, y en lo que no sea así sencillamente “no nos engancharemos” en debates estériles, porque en fin de cuentas cada quien es responsable de lo que hace, y nosotros –como demócratas de izquierda, como socialistas que creemos en la democracia y la libertad- hemos recuperado autonomía en la definición de nuestra estrategia y nuestra táctica. A esa oposición le deseamos la mejor de las suertes, y le reiteramos nuestra vocación de encuentro, como estamos dispuestos a encontrarnos con todo el pueblo venezolano. Pero lo que si debe quedar absolutamente claro es que frente a la extrema derecha seremos implacables; frente al golpismo de derecha, frente a los nostálgicos ansiosos de la “restauración”, frente a los que quieren salir de la presente autocracia no para construir un mejor futuro sino para regresar a lo peor del pasado, ante esos sectores estaremos siempre en la acera de enfrente, combatiéndolos y refutándolos, porque precisamente esos individuos y grupos son los que brindan a la autocracia burocrático-militarista la coartada perfecta para justificar sus desmanes.

También es fundamental precisar que la Corriente por la Revolución Democrática no nace obsesionada por el chavismo o el antichavismo. Chávez no nos divide la historia. Nosotros nos definimos ante el país, ante el pueblo, ante lo que queremos para nuestra patria, no ante lo que Chávez haga o deje de hacer. En consecuencia, no son aceptables por nosotros como definitorias las etiquetas de “chavista” o “antichavista”. Para nosotros, Chávez es el presidente de todos los venezolanos (por lo que le reclamamos que se conduzca como tal), y es un dirigente popular al que reconocemos algunos logros (como por ejemplo haber colocado a los pobres, aunque sea retóricamente, en el centro del debate político, y haber ubicado a lo social como referente importante en el discurso oficial), y con el que tenemos también muy importantes diferencias (como las referidas a la ineficacia y corrupción de su gobierno, y sobre todo las referidas al carácter autoritario y antidemocrático de su proyecto político).

Pero también tenemos un elemento adicional de conexión, que puede generar el que confrontemos o dialoguemos con Chávez como gobernante y como dirigente popular: el pueblo que es atropellado cotidianamente por los burócratas que él designa y protege, es el mismo pueblo por el que nosotros luchamos, al que nosotros amamos y del que nosotros formamos parte. Esa realidad plantea la existencia de un área clara de tensión: si frente a la protesta popular Chávez se ubica con los burócratas y contra el pueblo, entonces nosotros estaremos con el pueblo y contra Chávez y sus burócratas; pero si ocurriera algo que a muchos nos parece improbable (porque ineficacia y corrupción son elementos consustanciales del modelo oficialista de ejercicio del poder), si Chávez eventualmente “se cuadrara” con el pueblo y arremetiera contra sus corruptos e incapaces, entonces le exigiremos que tal “arremetida” no sólo sea verbal, sino que sea en la práctica: que los ineficaces no sólo sean “regañados”, sino que sean destituidos; que los corruptos no sólo sean destituidos, sino que sean enjuiciados y encarcelados. Si frente a esas demandas las respuestas del Presidente siguen siendo puro discurso, no nos quedará otro camino que seguir enfrentando a su gobierno y a él como responsable fundamental de lo que el gobierno hace y deja de hacer.

Así de simple. No somos nosotros, entonces, ni es nadie en el pueblo quien tiene que definirse como “chavista” o “antichavista”. Es Chávez, como presidente de la república y como dirigente popular quien tiene que definirse frente a la vida, no con discursos sino con hechos: o esta con los ladrones, con los corruptos, con los ineficaces, con los soberbios que pululan en su entorno y minan desde hace ocho años ya su gobierno, o esta con el pueblo. Que se defina, cotidianamente y con hechos. Nosotros estamos definidos con el pueblo, desde que nacimos.

6) Venezuela necesita una oposición de izquierda.. para hacer la diferencia!

Electoralmente hablando, la autocracia burocrático-militarista toco techo el 3-D. Compitiendo en las mejores condiciones, y frente a un adversario obviamente debilitado, no fue capaz de obtener un respaldo mayoritario. Sigue siendo sólo la primera minoría. El problema de la hegemonía en el proceso socio-político que vive el país sigue aun pendiente de resolución. Por eso, la autocracia intenta tomar ventaja de su éxito electoral para solventar su traspié estratégico. En base a ello, disfraza de jugadas ofensivas, de movimientos de supuesta “radicalización del proceso”, lo que en realidad es el reconocimiento de una clara situación de debilidad.

En efecto, el cambio de ministros –por ejemplo- no persigue “radicalizar la revolución”; en realidad, es apenas el reconocimiento de que el gabinete anterior fue sacado a palos por la realidad, y es al mismo tiempo una maniobra de presión y castigo para el PPT y Podemos, remolones ante la “orden” de fundirse en el PSUV.

La creación del PSUV, por cierto, tampoco es una jugada de radicalización “ofensiva”. En realidad, es un movimiento desesperado ante las dinámicas de fractura que operan dentro del oficialismo. El enfrentamiento de grupos de interés dentro del gobierno central, y la agria disputa que existe en el oficialismo en prácticamente todos los estados del país, obliga al autócrata a realizar una maniobra que no resuelve la crisis interna, pero espera que la posponga. Como en el caso del “nuevo gabinete” (que, con contadas excepciones, es hombre a hombre peor que el anterior...), la creación del PSUV como forma de conjurar la guerra interna por el botín de lo público es “pan para hoy y hambre para mañana”: la crisis que ha sido pospuesta luego estallará con mucha más fuerza, porque son muchos más lo que ahora querrán participar en el reparto y –en consecuencia- serán también muchos más los agraviados que se enfrentarán en burocráticos “ajustes de cuentas”...

Finalmente, la quincalla verbal referida a la reforma constitucional y a la “nueva geometría político-territorial” tampoco es una jugada ofensiva de “radicalización”, sino una operación defensiva ante en una realidad evidente: así como el 4-D del 2005 la base social del gobierno no se sintió convocada a las urnas para defender y apuntalar a unos diputados oficialistas que no expresan al pueblo, lo más probable en que en dentro de 12 meses, en el 2008, los gobernadores y alcaldes del régimen se vean nuevamente huérfanos de respaldo popular, o peor aun: se vean enfrentados a una masiva operación popular de voto-castigo, de cobro electoral. La autocracia burocrático-militaristas sabe que si en 2006 la oposición fue capaz, en su peor desempeño, de sacar casi el 40 % aun enfrentando al mejor candidato del gobierno, lo peor que le podría ocurrir a ese sector en el 2008 es que (enfrentando además a candidatos oficialistas que no tienen ni de lejos el peso, la influencia o el carisma del candidato-presidente) es que esa oposición obtenga por lo menos el 40 % de las gobernaciones y alcaldías, lo que de hecho implicaría redibujar el mapa del poder en el país. Por eso, la única manera de evitar que eso ocurra... es que no haya gobernaciones y alcaldías, o en todo caso fomentar una expectativa que paralice la construcción de alternativas para esos espacios.

Por el lado de la oposición, las cosas tampoco aparecen demasiado claras. Habiendo sido correcta la actitud del candidato opositor la noche del 3-D, sin embargo esa actitud no se ha expresado aun en una conducta, que ofrezca al campo democrático no sólo un referente retórico distinto al oficial, sino además una opción de organización y movilización. Eso podría ocurrir en el futuro, mas aun hoy no exsisten señales claras en ese sentido.

Frente a ese panorama, los demócratas de izquierda –tanto desde nuestras respectivas organizaciones como desde la Corriente por la Revolución Democrática que pensamos impulsar- vamos a trabajar "no en la espuma del jabón, sino en la profundidad de la batea", golpeando la tela para sacar el sucio: en vez de estar lamentándonos por lo “radical” de los nuevos ministros, vamos a emplazarlos en espacios concretos de gestión, para que respondan a las necesidades populares en las áreas que son de su incumbencia; en vez de ponernos a lamentarnos porque la creación del PSUV sea o no “un paso más hacia el totalitarismo”, seremos implacables ante los burócratas y dirigentes que hayan traicionado al pueblo, así tengan las viejas etiquetas del MVR-PPT-PODEMOS o la nueva del partido fabricado por la “orden”, exigiendo que aclaren a los pobres de Venezuela de donde han sacado sus mansiones, sus super camionetas, sus vacaciones en el exterior, mientras le hablan al pueblo y a sus propios militantes de “revolución” y “sacrificio”; en vez, en fin, de ponernos a discutir como académicos sobre la viabilidad o no de las “ciudades comunales”, vamos a arremeter contra un gobierno que –muy lejos de poder construir ciudades “comunales”, “federales” o “socialistas”- ni siquiera ha sido capaz de construir más de 18 mil viviendas por año, y tiene a damnificados protestando en todo el país.

Nosotros vamos a pelear allí, en los barrios, en esos espacios donde el oficialismo ha olvidado como volver, y donde la oposición convencional tiene largos años sin llegar. Allí, donde no se puede “hacer política” simplemente con cuñas de TV o programas de opinión. Allí, donde esta un pueblo que –buscando cambios- votó por Andrés Velásquez, y por Caldera, y luego por Chávez, y aun hoy sigue necesitando, queriendo y buscando ese cambio.

Desde allí vamos a luchar, a compartir experiencias y aprendizajes con el pueblo, a construir vocación de cambio social, cultura democrática y tejido social autónomo. Desde allí, los demócratas de izquierda, los revolucionarios de verdad, los que creemos que el socialismo es democracia y libertad o no es socialismo, asumiremos que somos el 1 %, o el 3%, o el 10 % o el porcentaje que sea, pero seremos eso, con nuestras banderas, con nuestros perfil, dispuestos a encontrarnos y a luchar junto a todo aquel que quiera bien para el pueblo y progreso para Venezuela, pero sin disfrazarnos, sin diluirnos.

Desde esos espacios populares vamos a acumular razones, amores y fuerza. Y –si tenemos lucidez, si tenemos perseverancia, si tenemos la necesaria mezcla de inteligencia con coraje que el pueblo exige y reconoce en sus dirigentes cuando lo son de verdad- desde esos mismo espacios daremos nuestro humilde aporte para construir la nueva mayoría que abra camino a una nueva Venezuela, con igualdad, justicia social, democracia verdadera y verdadera libertad. Es posible incluso que ese aporte nuestro, por humilde que sea, constituya la diferencia, o parte de la diferencia. Lucharemos con denuedo para que sea una diferencia “a favor”. Por supuesto, “a favor” del pueblo!

PASO A LA NUEVA DEMOCRACIA