Propuestas de los dirigentes estudiantiles y comunitarios de Paso a la Nueva Democracia a los jóvenes estudiantes, los jóvenes periodistas, los jóvenes trabajadores de los medios, y a todo el pueblo venezolano.
El pueblo venezolano (todo el pueblo, chavistas, opositores e independientes) ha visto con esperanza y simpatía la irrupción de un nuevo movimiento estudiantil, que levanta banderas de unidad, que enarbola un discurso ético, que reivindica derechos para todos.
Sin embargo, en las dos orillas del oscuro caño de la vieja política, acechan caimanes que ansían que este alentador movimiento, que en semanas ha logrado renovar el panorama social y político del país, se desgaste, se disuelva… o se estrelle.
Si. Hay que decirlo, porque es la verdad: Tanto en el gobierno como en la oposición convencional, hay elementos que “están ligando” que el movimiento estudiantil fracase, se anule o “se aplaque”. Desde el gobierno, porque saben que el movimiento estudiantil es un adversario sin rabo de paja, al que no pueden descalificar acusándolo de ser “cómplice del pasado”; Desde la oposición convencional, porque desean recuperar el protagonismo del que han sido desplazados por los jóvenes estudiantes, los jóvenes periodistas y los jóvenes trabajadores de los medios, unidos en la alianza espontánea que se dio al calor de la lucha por la libertad de expresión.
Unos y otros, rojos y desteñidos, los caimanes de la vieja política se equivocan. Esta lucha de los estudiantes, de la juventud venezolana, del pueblo todo, no se dirige al desgaste, y mucho menos a la derrota. Después de haber tomado la calle, aquí no se plantea retirada alguna. Aquí lo que viene es el desarrollo de una nueva unidad venezolana, de una nueva mayoría nacional para avanzar en la construcción de un país más justo en democracia y libertad, para incluir sin excluir a nadie, para devolver y reconocer derechos sin atropellar ni vejar a nadie.
Pero que la movilización estudiantil y popular no se desgaste pasa por capitalizar logros que ya están a la mano: En primer lugar, hay que consolidar la alianza de jóvenes estudiantes-jóvenes artistas-jóvenes periodistas, que ofreció al país un nuevo rostro, lejano a las caras cansadas de los burócratas del gobierno, y distante también del desgastado elenco de la oposición convencional. Este nuevo actor social (con credibilidad, con capacidad de movilización, con pegada) puede ser el punto de partida de la construcción de un amplio movimiento que, en vez de intentar “ganar” en el esquema de la confrontación polarizada, supere el enfrentamiento de pueblo contra pueblo promoviendo la unidad y la reconciliación entre los venezolanos.

En segundo lugar, en la misma dirección apuntada anteriormente, hay que promover la relación entre ese nuevo actor y las comunidades –chavistas y no chavistas- de los sectores populares, que han mostrado comprensión, simpatía o abierto apoyo hacia los estudiantes. Para eso hay que tener claro que esta lucha NO es de “oposición contra gobierno”, de “chavistas contra opositores”, sino de venezolanos unidos POR el cumplimiento de los derechos democráticos establecidos en la Constitución.
En tercer lugar hay que tejer una red de comunicación popular y estudiantil que venza la censura. Globovisión, la todavía activa Gerencia de Prensa de RCTV, decenas de televisoras regionales, centenares de emisoras de radio y miles de páginas web, alimentadas por centenares de miles de “corresponsales alternativos” (estudiantes universitarios y dirigentes comunitarios de los barrios reporteando vía mensajería de texto a través de sus teléfonos celulares), podemos constituir un formidable instrumento que de verdad democratice la comunicación.
Así Venezuela podrá seguir luchando –con fuerza creciente, sin desgaste- por la reapertura de RCTV, por la democracia y la Constitución.

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